jueves, 9 de julio de 2015

¿Por qué renunciamos a seguir dentro de una organización?

Renunciar es romper un vinculo.


Salir voluntariamente de una organización es un síntoma de que la cultura de esa organización dejó de ser una alternativa deseable para nosotros.  Los datos duros indican que la mayoría de nosotros renunciamos primordialmente porque dejamos de tener una vinculación de confianza con nuestros jefes o con nuestros colegas.

En muchas circunstancias permanecemos aunque el vinculo de confianza esté roto, ya sea por necesidad económica o de plano porque nos hemos acostumbrados a tener una vida laboral miserable. 

El meollo está en la pérdida de confianza a jefes, colegas y a la imagen de la organización.  En una de las primeras compañias de consultoría con las que trabajé, me encontré con el síndrome del que vende salud organizacional aunque sabe que su organización está enferma.

Vendíamos, por ejemplo, prácticas de retroalimentación, pero en casa los procesos de evaluación del desempeño, eran ejercicios desgastantes de adivinar que pensaban de ti, de tus actividades o de tu interacción con clientes.  Era un ejercicio lamentable y penoso. Al final no sabias exactamente que pensaban de ti, ni de tu trabajo hasta que llegaban (o no llegaban) las promociones.

Experiencias decepcionantes como estás abundan, pero gracias a muchos de nuestros clientes, todo el tiempo fuera de la oficina eran periodos de crecimiento profesional e individual, inmenso.

Ese patrón lo he encontrado repetidamente: se rompe el vinculo con colegas y jefes y no tarda en romperse el vinculo con toda la organización.

Por eso, al orquestar un programa para retener a tu mejor gente, asegura tener una metodología (como la mía) que involucra a supervisores, jefes y colegas. De otra manera la permanencia de tus mejores elementos va a ser un fenómeno temporal. 

Escribeme a octavio.torres@admondelcambio.com